El Líbano: Encrucijada de luchas

 

El Líbano es un país de apenas 10.000 km2 bañado por el mar Mediterráneo. Vecino de Israel, con quien limita en su frontera sur, el Líbano ha vivido fuertes convulsiones como consecuencia de su situación interna (caracterizada principalmente por luchas de poder entre confesiones religiosas) y por un contexto regional caracterizado por el conflicto árabe-israelí.

 

Sin embargo, la guerra civil libanesa (1975-1989) que enfrentó a cristianos, musulmanes y palestinos, así como la ocupación israelí o la presencia militar siria en el Líbano no se pueden entender sin tratar el contexto político y geográfico del país. El Líbano comenzó a recibir desde la década de los sesenta intensos ataques provenientes de Israel debido al afincamiento de parte de la resistencia palestina en el país. El objetivo israelí: desmantelar esta resistencia. La tensión regional aumenta a partir de 1970, cuando se inicia en Jordania una operación de eliminación física de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina). Ello provocó un desplazamiento masivo de palestinos hacia el Líbano que tuvo como consecuencias más evidentes el incremento de las fricciones entre palestinos y libaneses y el endurecimiento de los ataques antiterroristas israelíes.

 

En 1975 se inicia la guerra civil libanesa en la que intervendrán tanto Siria como Israel. Este último país ocupará la franja sur de la frontera libanesa en 1978. La ocupación tendrá como respuesta internacional la resolución 425 del Consejo de Seguridad que pide el cese inmediato de las acciones militares israelíes en la zona así como la retirada inmediata de territorio libanés. En 1983, tras la invasión israelí del Líbano, los dos países llegan a un acuerdo de paz y en 1985 se anuncia el inicio de la retirada de tropas israelíes del país. Sin embargo, la retirada es parcial ya que se conserva el control sobre una zona del sur del Líbano que será controlada por el denominado Ejército del Líbano Sur (ELS), comandado por el general pro-israelí Lahd. Dicho ejército está directamente relacionado con el ejército israelí. Ambos son acusados de serias violaciones de los derechos humanos de los habitantes de las zonas ocupadas.

 

Asimismo en el Líbano se observa la presencia de otros dos actores importantes. El primero es Hezbollah (Partido de Dios) que encuentra inspiración y financiación en la revolución chiita iraní. Su objetivo militar es la recuperación de la integridad territorial del Líbano, que implica, obviamente, una guerra contra el ejército israelí que ocupa la zona sur. Otros grupos, quizás menos conocidos, como el Movimiento Amal y el Movimiento de Resistencia Nacional Libanesa también luchan contra el ejército israelí y el ELS.

 

Pese a que Hezbollah es conocido por las acciones de su rama armada, no deben descuidarse las ramificaciones del Partido de Dios en la sociedad civil. Hezbollah es un partido político con representación parlamentaria en el Líbano que cuenta con ONGs, como el Comité Emdad por la Caridad Cristiana, que hacen las veces de red de protección social ofreciendo ayudas financieras a los pobres, servicios de salud, educación, etc. De esta manera, la base social de Hezbollah se extiende no únicamente a su base social más próxima, el 30% de chiíes libaneses, sino también al resto de población.

 

Otro de los actores a resaltar es Siria. Este país tiene 35.000 soldados en el Líbano, de hecho, se concibe al Líbano como un protectorado sirio. En el único frente militar que queda en el conflicto árabe-israelí, Siria ha usado a Hezbollah como instrumento en su lucha para que Israel se retire de los territorios ocupados del Alto del Golán.

 

Gran parte de la resolución del conflicto árabe-israelí se centra en el diálogo entre Siria e Israel, y éste depende en gran parte, de la política israelí en el Líbano y en los Altos del Golán. Sin embargo, con la muerte del dirigente sirio Hafez al Asad se abren nuevas incógnitas respecto al proceso de negociación. Otros factores a considerar en el desarrollo de las negociaciones son el papel futuro de Hezbollah así como la situación de los más 200.000 palestinos que viven en los campos de refugiados instalados en el país que no tienen posibilidad de naturalizarse, ni tampoco tienen acceso a la sanidad pública o al sistema de educación público.

 

 

Links de interés:

 

Le Monde Diplomatique http://www.monde-diplomatique.fr/

 


 

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