INFORME DE AMNISTIA INTERNACIONAL SOBRE LA SITUACIÓN EN ARGELIA

(Noviembre de 1997)

“Argelia, la población civil atrapada en una espiral de violencia”

El año 1997 ha vivido el período de violencia más largo e intenso desde el inicio del conflicto, y la situación de los Derechos Humanos ha ido empeorando.
Centenares, y a veces miles, de personas han muerto cada semana. En un clima creciente de falta de protección por la población civil, miles de civiles se han marchado de sus casas. Al mismo tiempo el gobierno de Argelia sigue afirmando que la situación está bajo control y que la violencia es residual. Pero la mayoría de matanzas se producen en los alrededores de la capital, en la región más militarizada del país, y muchas veces al lado de casernas del ejército y de las fuerzas de seguridad. A pesar de esto, el ejército y las fuerzas de seguridad no han intervenido nunca para pararlas, y en todos los casos los asesinos han huido sin impedimentos. Este es el testimonio de un superviviente:

“No lo puedo entender: el ejército rodeaba Bentalha (donde más de 200 personas, niños incluidos, fueron asesinados el pasado 22 de setiembre) pero no intervino. La matanza duró varias horas, i después los terroristas se fueron y nadie lo evitó; entonces entraron las ambulancias para llevarse los cuerpos... Incluso hablar de esto es peligroso.”

Las matanzas del año 1996 se produjeron en un contexto de abusos sistemáticos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad, las milicias con el apoyo del Estado y los grupos armados de la oposición, que se autodenominan “grupos islámicos”. En los últimos seis años, las ejecuciones extrajudiciales, los homicidios deliberados y arbitrarios, la tortura, “las desapariciones”, los secuestros, las detenciones y las amenazas de muerte han llegado a ser parte de la vida cotidiana en Argelia. Hasta hoy no se ha realizado ningún tipo de investigación independiente e imparcial sobre estos abusos. Además, las autoridades han animado a la población civil a formar milicias armados que operan al margen de la ley. esta impunidad de todos los bandos ha erosionado todavía más el Estado de Derecho.

Las autoridades argelinas, que normalmente acusan a organizaciones como Amnistía Internacional de “injerencia en los asuntos internos”, son como mínimo responsables de proporcionar protección a la población civil.
Por otra parte, la censura y el control de la información, que las autoridades atribuyen a “motivos de seguridad”, han contribuido a levantar un muro de silencio e indiferencia alrededor de la crisis de los derechos humanos en Argelia.

Amnistía Internacional pide una investigación internacional de las matanzas y otros abusos contra los derechos humanos que descubra la verdad, con el fin de llevar a los responsables ante los tribunales y garantizar la protección de la población civil.

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